martes, 23 de abril de 2013

Ladrón de olvidos

Al frente de la I.E.D. Gabriela Mistral, en el barrio Gaira en Santa Marta, uno puede encontrar una iglesia y un parque por el cual transitan  muchas personas durante el día. Parece que todo quedara allí, pero en realidad el barrio es más grande y hay otras escuelas que uno va encontrando a medida que lo recorre.


Vista del parque desde la I.E.D. Gabriela Mistral.


Desde el segundo piso de la escuela veo otra de las calles del barrio, mientras espero que lleguen los chicos con los que conversaremos hoy sobre el Concurso Nacional de Cuento y sobre un texto de José Zuleta, llamado : Ladrón de olvidos.






Un cuento es bueno, en la medida que logra un efecto en ti y no puedes desprenderte de esa historia que has leído. Si algo se mueve en tu interior y la historia sigue tejiéndose en tu mente, el mal ya está hecho, regresarás a él y lo compartirás con otras personas con la intención de obtener un efecto parecido. Digo parecido porque los cuentos no obran de la misma forma en todos, aunque con este en particular si sucede eso. Una inmensa sensación de abandono e impotencia nos invade, una soledad superior a la que vive su protagonista y una tristeza capaz de hacerte llorar.


Los chicos mientras leían el texto.


Eso es Ladrón de olvidos, un buen cuento que hace parte del libro Todos somos amigos de lo ajeno y a partir del cual iniciamos un diálogo con los chicos de Gaira, para establecer que elementos hacen contundente un cuento. 





Pero, ¿quién es el  Ladrón de olvidos? Es un personaje anónimo que llega a una terminal de transportes y con el paso del tiempo se va haciendo parte del paisaje, apropiándose de elementos o de olvidos, que la gente va dejando en su paso por ese lugar. Así una caja de embolar, un arete, un pequeño radio de pilas, una bufanda y una dulzaina, se convierten en su compañía y en una forma de vencer la soledad que lo invade en el sótano de la estación en el que se refugia en las noches. 

Con frecuencia encontraba cosas olvidadas. Cuando advertía que alguien había dejado algo se acercaba displicente y con la naturalidad de un acto aburrido, casi mecánico, tomaba el olvido y lo guardaba en la caja de lustrar. En la noche, en su sepulcro, sacaba de la caja los olvidos y elevaba una plegaria para rogar por el futuro de los que han perdido y dar gracias al Dios de los olvidos por las dádivas.



Dentro de la historia se plantean también otras miradas, otras formas de percibir la vida y lo que supondría un remedio para la soledad de este personaje :

(...) Pensó que todas las vidas era hielo seco y que después del humo frío de la vida no quedaba nada.

(...) Un día vio a un niño perdido. Sintió mucho miedo, pensó que debía acogerlo y quedarse con él pero la sola idea de tener otro ser consigo le producía pánico. (...) El niño perdido le ofreció la mano para que la tomase, y él supo que si tomaba esa mano todo cambiaría, todo se tornaría claro y cobraría sentido. "El olvido mayor es olvidar un hijo", pensó, y encontrar uno podría ayudarle a encontrarse. 




Hablamos de los personajes, del ambiente que se recrea, las emociones que se desatan en la historia, las decisiones a las que se enfrenta el protagonista y a ese forma de describir cada uno de los olvidos que va agregando a su colección.

Para los chicos, el cuento es también un reflejo de lo que sucede hoy en día en muchas rincones de nuestro país, en los que las personas son desplazadas por la violencia y son obligadas a trasladarse del campo a la ciudad, abandonando lo que les es conocido. También de la indiferencia, de la forma en la que a veces nos acostumbramos a encontrarnos con la imagen de la gente sin hogar, que deambula por las calles totalmente desprotegida, sin alimentos, sin atención del estado y la sociedad. El  cuento narra entonces, la vida de una persona, pero la de muchas al mismo tiempo que enfrentan  esta situación.

El desenlace de la historia no puede ser más triste y dentro del relato uno quisiera cambiar cosas para llegar a otro final :

Pensó que cada estrella, que cada débil luz, cada agónico y fugaz fulgor en el espacio sideral, era un olvido, que todo estaba hecho de olvidos, y que no éramos más que briznas olvidadas en la vasta extensión del universo. Y ya no quiso despertar. 

Aprovechamos esta condición para darles la posibilidad a los chicos, de reemplazar esas partes que no les agradaban por nuevas situaciones y estos son algunos resultados: 


Tibisay  Reales
Me gusta el momento en el que se encuentra la caja de embetunar. No me gusta que él muere y lastimosamente nadie sabe que estaba en ese lugar.

Texto propuesto:
Luego de varias semanas encerrado, los trabajadores comenzaron a usar aquellas piedras a la entrada del sótano. Él con sus últimas fuerzas empezó a pedir ayuda,  lo alcanzaron a oír y lo sacan de allí. Lo ayudaron y pudo recuperarse varios días en una casa de reposo. Salió y se puso a pensar en encontrar a su familia e iniciar un nuevo desafío. Se encomienda a aquel Dios al que él le tenía fe y le agradeció por darle otra oportunidad de vida. Tomó un tren hacia su ciudad de origen.



César David Mutis
A mí me gusta cuando inventó al Dios del olvido, para honrar a esas personas que habían olvidado o extraviado sus pertenencias. La parte que no me gusta es cuando queda atrapado.

Texto propuesto:
Yo diría que en vez de ese final, diría que ese hombre olvidado que nadie recordaba, recogiera al niño olvidado. Después de una semana de haber estado con el niño, despierte y no lo vea. Salga a buscarlo pero después de varias horas de buscarlo no lo encuentra y se resigna. Un día pensando en su sótano, qué le habría pasado a ese niño, vio a la entrada de su sótano abandonado unas sombras de personas. Se preguntó: ¿quiénes son? ¿Me harán daño? Estaba asustado y después vio al niño que recogió y se alegró mucho y los padres se acercaron a él y reconoce en sus rostros a uno de ellos, era su hermano. Lo reconoció y se abrazaron. Se lo llevó a su casa, le platicaba de todas las cosas que encontró cuando estaba en soledad. Traspasa sus cosas olvidadas que había encontrado y recuerda todo, cómo se las había encontrado y había construido un altar en su cuarto. Después de unos años muere junto a su hermano, de edad.



Julián Andrés Artunduaga

Texto propuesto: 
Cuando él llegó, la gente notaba algo en particular. Con solo verlo, la gente le temía. Con sólo la mirada de ese hombre, la gente se alejaba. Era odiado sin razón, pero él no lo sabía por qué, si el solo en una terminal, caminaba sin rumbo fijo por el mundo. Pero él tenía un algo particular: él nunca se rendía. Él quería ser aceptado por el mundo y estaba dispuesto a arriesgar su vida para lograrlo. De repente, cuando un día iba caminando por la terminal, se encuentra un curioso objeto en el rincón. Cuando se acercó se encontró una nota que decía: “Hijo, yo y tu padre siempre estaremos contigo, pero no queremos que ese amor engendre odio, para que se convierta en sacrificio”. Después de leer esa nota, se acuerda de su infancia cuando pandilleros atacaron su hogar y sus padres murieron para protegerlo. Después de eso su expresión cambió y estaba siempre alegre e intenta llamar la atención de cualquier manera posible. La primera vez robó un pendiente de una señorita, toda la gente lo persiguió pero no lo pudieron atrapar. Lo que él no sabía, era que al tiempo que trataba de llamar la atención, la gente lo odiaba más. El, solo y achantado, bajó y encontró en un rincón de la terminal un cuarto pequeño. Decepcionado, entra, pero no se percata que ese cuarto sería tapado para unas remodelaciones en el terminal. El se queda allí, solo en esa pieza. Los trabajadores no se dieron cuenta y taparon la salida. El muere allí, no sin antes luchar por su vida.


Según José Zuleta, un cuentista es un ladrón de pequeñas historias, de pequeñas cosas.Un cuentista se roba pequeños asuntos y hace con esos pequeños asuntos sus historias. Como él, los chicos de Gaira tomaron imágenes de la realidad para recrear sus cuentos, esa suma de pequeños asuntos a los que se refiere José.

En la cotidianidad hay muchas historias esperando para ser contadas. Muchas historias esperando para hacer parte de Colombia Cuenta y deseamos conocerlas.

¿Cuál es tu cuento? es la pregunta que queremos que contestes, participando en la convocatoria del Séptimo Concurso Nacional de Cuento RCN- MEN.





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