Durante el segundo taller con estudiantes en la Guajira, me encontré a Yesid Oñate. El dice que "hay que inventar algo nuevo". Esa posibilidad nos la dan los cuentos. En la autopista de la imaginación todo es posible y "hay que tener creatividad", como nos dijo Nicoll Mendoza para sorprender al lector.
A ellos los sorprendió Cortázar con su cuento Página asesina. La historia de un libro extraño que puede causar la muerte de quien encuentre una página en blanco, perdida en algún lugar del volumen, justo a las tres de la tarde. El lector debe cuidarse de este libro si está en algún pueblo de Escocia, ya que puede encontrarlo allí y tener ese trágico final que nos ofrece Cortázar.
¿Sería posible crear un libro tan extraño como este? Veamos algunos libros creados por los chicos :
Belleza embotellada
Autores : Yesid Oñate, Yuliana Daza, Liliana Romero,
Orlando Mendoza, Nicoll Mendoza
En las cristalinas aguas del mar, los marineros contaban que una botella se
escondía en las olas mojadas. La botella estaba llena de oro y al vaciarla
surgía un mensaje, que hacía que el mar se tragara al que lo descifrara.
El libro mágico
Autores: Yisela Mena, Marcellys Brito, Emilce Hostia
En Australia hay una ciudad que cuenta con cinco librerías que se
diferencian por símbolos. La primera tiene una luna. La segunda tiene un
águila. La tercera una estrella. La cuarta y la quinta tienen una hermosa
doncella.
En la cuarta librería hay un libro que cada vez que lo lees, puedes sentir
que vives todo lo que allí se narra; pero hay algo especial en una de las
páginas y es la más tenebrosa de todas. En ella hay un lago donde
habitan muchas serpientes que lanzan maldiciones y todo lo que dice esa página
se convierte en una realidad para el lector.
"No todos los libros son para estudiar", nos demostraron los chicos de ambos grupos con estos libros que crearon a partir del texto de Cortázar. Este era uno de los temas de la sesión.
El segundo, "Leo y escribo cuentos", nos trajo a otro invitado: Jairo Aníbal Niño. Con él y sus "Avioncitos de papel", descubrimos que es posible crear nuevas versiones de una historia cambiando en ella algunos elementos. Obtuvimos entonces, textos como estos:
Estrellitas de papel
Autores: Linda Arregocés, Angie Gómez, Nayelis Mendoza
Cuando yo era pequeño, conocí a una niña con ojos miel. Todas las tardes yo
iba al parque y me encontraba con ella, pero a mi no me daba gusto verla, ni
siquiera un poquito, pues su presencia me fastidiaba.
Siempre que yo iba, me sentaba en una única banca y cierto día me encontré
una estrellita al lado mío, pero no sabía quién me la había dejado ahí.
Al otro día llegué más temprano a l parque y vi que ella, la niña que me
caía mal, era la que me dejaba las estrellas en la banca, y qué inconformidad y
rabia me dio, pues yo había llegado con otra niña que me gustaba y ella se
enfadó al ver que la otra niña me estaba dejando estrellitas de papel, así que
decidí no volver al parque.
Otro día, cuando fui a misa, no me esperaba encontrarme ahí, con la niña
que no me caía bien. Ella se quedó mirándome hasta que se me acercó y me dijo
que yo le gustaba mucho y que me había dejado estrellitas porque yo era su
universo. Con todo el dolor de mi alma le dije que no podía quererla porque a
mí me gustaba otra persona. Ella se puso triste, pero al final comprendió y
como por arte de magia, la rabia que había entre nosotros se desapareció y
quedamos como muy buenos amigos.
Lasitos de papel
Autores : Ana Lesmes, Marciano Guerra, Yelena Daza
Cuando yo tenía trece años, conocí a un chico con unos lindos ojos azules. Desde el principio me cayó muy mal. Pasaba todos los días por mi casa y me miraba. Yo siempre lo ignoraba. Con el tiempo llegamos a odiarnos mucho.
Un día cuando volví de la escuela, él me había dejado un lasito de papel en
la puerta de mi casa. Me pregunté: ¿por qué hace esto si nos odiamos?
El segundo día había dejado más lasitos de papel. Siempre me hacía la misma
pregunta. ¿por qué lo hace?
¿Al tercer día? Al tercer día todo mi jardín estaba lleno de lasitos de
papel.
¿Mi casa? Mi casa estaba llena de lasitos de papel.
Entonces, no tuve más remedio que buscarla y la hallé en un cementerio. Le
dije : ¿por qué? ¿por qué me regalas tantos lasitos de papel, si nos odiamos?
Él me contestó: “del odio al amor sólo hay un paso.
Con textos como este y con la expectativa de volver a vernos en un tercer taller durante el mes de octubre, nos despedimos de los chicos de San Juan Del Cesar. También con la recomendación de Yesid, de etiquetarlo en el perfil de Facebook : Escribiendo Colombia Cuenta, porque siempre "hay que inventar algo nuevo".
| Yesid Oñate y Nicolle Mendoza |
No hay comentarios:
Publicar un comentario