"A mi me dijeron que venía a escribir cuentos". Así me contestó Mario Andrés Medina Rojas cuando le pregunté, qué le habían contado en el colegio acerca de este encuentro en la biblioteca del colegio Paulo VI.
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| Mario Andrés Moreno |
Mario Andrés y otros chicos, llegaron de instituciones como : Remedios Solano, Monte Alvernia, José Agustín, Eloy Hernández y Paulo VI en la Guajira, para cumplir esta cita con el Concurso Nacional de Cuento RCN & Ministerio de Educación Nacional.
Con "El increíble niño come libros" aprendimos que es mejor leer libros que comérselos, como le ocurría a Ernesto, el protagonista de esta historia, que al final entendió que podía alcanzar su meta de ser muy inteligente leyendo, aunque de vez en cuando mordisqueaba algún libro.
Con "Mr. Morris y los increíbles libros voladores", llegamos a un mundo en el que los libros le daban sentido a la vida de las personas y los llevaban de ser personajes apagados a convertirse en seres llenos de color.
Los niños concluyeron entonces, que al igual que a los personajes de estas historias, leer y escribir funcionan para cambiar vidas y enriquecerlas con todo lo que nos ofrecen los textos.
Recurrimos luego al corto animado For the birds, para empezar a identificar que las historias son también una secuencia de imágenes y que recurrimos a las palabras para plasmar esas secuencias que se crean en nuestra cabeza.
¿Qué pasaría entonces, si a partir de unas imágenes sin aparente conexión nos pidieran escribir una historia?
Este fue uno de los ejercicios propuestos, en el que los niños aplicaron toda su imaginación para escribir la historia de otros chicos como ellos, a los que veían : jugando en un parque, en la orilla de un río, comiendo un pastel, leyendo en una biblioteca, descansando en un jardín, soñando, entre otras imágenes que debían organizar para llegar a contar de acuerdo a la secuencia escogida, lo que le ocurría a estos personajes.
De la experiencia resultaron textos como estos :
Rompiendo la rutina
"La
verdad, pensando hoy por la mañana, me di cuenta de lo cansada que me
encontraba y decidí tomar un relax en la zona verde del colegio, en compañía de
mis amigos, para decidir qué haríamos por la tarde.
Primero
salimos e hicimos un ponqué, pero luego de esto, nos dimos cuenta que era una
mejor idea ir al centro comercial a tomarnos fotos y comer un helado. Al llegar
allá nos llevamos una grata sorpresa, cuando pasamos por la sección de los
libros nos encontramos con los demás y la pasamos aún mejor."
Una tarde divertida
"En
una tarde, cuando se ocultó el sol, nos citamos todos los compañeros de estudio
para divertirnos un rato y compartir un momento entre amigos, donde todos
hablaríamos de cosas que nos gustan.
Luego
nos vinimos hacia la plaza del pueblo, donde realizamos todo lo planeado.
Aprovechamos para jugar y pasar un buen momento entre compañeros. Luego nos
dirigimos hacia la biblioteca, para leer y comentar entre amigos sobre las
lecturas. Después cuando cruzábamos por el puente, nos encontramos con otros
amigos, los cuales nos invitaron a comer pastel. Luego nos dirigimos hacia el
muelle a ver los barcos que cruzaban y disfrutar el atardecer."
Luego nos sumergimos en el mundo de Ambrose Bierce y su cuento Una noche de verano para asustar a los participantes, pero ninguno de ellos se dejó impresionar por el negro Jess , que en una noche oscura de tormenta, se dedica a sacar un cadáver de su tumba.
Es al pobre Henry Armstrong a quien Jess saca de su descanso eterno para cumplir el trabajo que le han encomendado dos jóvenes estudiantes de medicina. Ni el cementerio, ni el rayo que cae sobre Armstrong y hace que se siente de repente, logrando que los estudiantes de medicina salgan despavoridos en la historia, asustó a los chicos de la Guajira.
Al terminar de leer este cuento de Bierce, Leandro Oñate preguntó si lo escribiríamos de nuevo. Algo así, le dije.
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| Leandro Oñate |
Con este texto le propusimos a los chicos que nos contarán lo que les había gustado del mismo. También lo que no les gustaba y que simplemente lo borrarán de la historia, reemplazándolo por otra situación.
Así lo hicieron y crearon nuevas situaciones como estas :
Una noche de terror
"Luego que los estudiantes llevaron a Henry Armstrong al colegio, llegó un
señor y pidió una explicación de que hacía ese cuerpo ahí. Cuando los
estudiantes le estaban contando al señor, el cuerpo de Henry Amstrong se sentó
sobre la mesa en la que estaba extendido y todos salieron corriendo asustados,
excepto Jess, que no le temía a nada."
El muerto viviente
"Luego sacaron a Henry Armstrong del ataúd y lo llevaron al centro de disección para investigar sobre sus órganos y cuando lo iban a abrir, Henry despertó y les preguntó: ¿qué quieren hacer conmigo? Y ellos quedaron asombrados con todo lo que había pasado y quedaron inmóviles al ver que Henry les habló."
Al final de la primera sesión, Mario Andrés se fue muy contento, porque había escrito dos historias, aunque el es un escritor de cuentos y ya tiene uno de tres páginas de extensión listo.
A Gisell del municipio de Papayal y que estuvo en el segundo grupo de estudiantes con el que trabajamos, la recuerdo mucho, porque desde que empezamos la sesión y les pregunté que era eso de los cuentos que venían a escribir, me dijo que eran narraciones en los cuales intervenían personajes, un ambiente, un narrador y muchos otros elementos necesarios para contar una historia.
Así que con Gisell y sus compañeros la sesión fue muy veloz, porque trabajan con su profesora Clara Inés Lobos en el género de cuento. Son expertos en el tema y con una sola frase son capaces de construir un universo de posibilidades.
Al final de la tarde los chicos se despidieron con la ilusión de seguir aprendiendo a escribir cuentos para participar en el Concurso Nacional de Cuento RCN.
Para mí, ellos saben bien como hacerlo. Son narradores increíbles, capaces de sorprenderte a cada segundo porque tienen una fuente inagotable de ideas : su imaginación, que vuela muy alto en los municipios de la Guajira.